Economista asegura que aumentar el sueldo mínimo constantemente no mejorará la crisis
Economía

Taxistas y bachaqueros entre los mejores pagados del país

09 de Abr de 2016

Luis E. Mendoza R. / @MendozasWork

Tanto la escasez como la inflación están haciendo mella en el bolsillo de los venezolanos, mientras las distintas medidas anunciadas por el Ejecutivo Nacional parecen no solventar el problema.

Desde mayo de 2013 hasta la fecha, el Gobierno de Nicolás Maduro ha realizado 10 aumentos del salario mínimo, decretando el último el pasado mes de febrero en el que se ubicó el ingreso mínimo mensual de un trabajador en Bs. 11.577,81, es decir, 20% más que el anunciado cuatro meses antes en noviembre de 2015 de Bs. 9.649. Éste último aumento salarial vino acompañado, además, de un incremento del valor del bono de alimentación, o cesta ticket, que quedó en Bs. 13.275, 96,6% por encima del anterior que se ubicaba en Bs. 6.750. Dejando el ingreso integral de los trabajadores en Bs. 24.853.

Sin embargo, estos aumentos han servido de poco o nada para los venezolanos de a pie que ven cómo sus ingresos se desvanecen al poco tiempo de haberlos conseguido y sin haber cubierto todas sus necesidades mensuales o tan siquiera quincenales. De hecho, a finales del pasado mes de marzo el Centro de Documentación y Análisis Social de la Federación Venezolana de Maestros (Cendas) ubicó la Canasta Básica Familiar del mes de febrero en 176.975,4 bolívares, cifra que no debe estar muy alejada de la realidad, tomando en cuenta las declaraciones de profesionales quienes, con título en mano, ejercen carreras cuyos ingresos están por encima del salario mínimo nacional y aún así, sus ingresos no son suficientes para satisfacer sus necesidades básicas.

El Gobierno de Nicolás Maduro ha realizado 10 aumentos del salario mínimo en tres años

Tener un título no es suficiente

Jorge Oviedo, médico veterinario con más de 8 años de experiencia, asegura que los 37.500 mil bolívares que gana mensualmente no son suficientes para llevar a cabo su día a día, por lo que debe realizar otros trabajos para poder complementar su salario.

Realizándolo en sus días libres, el segundo empleo de Oviedo también lo practica en base a su carrera, sólo que este es semanal y le pagan dependiendo de la cantidad de trabajo que haga, es decir, a destajo, llegando a ganar en "un buen día" de 13 mil a 15 mil bolívares. Aún así, el veterinario asegura que la situación "es crítica" ya que esta cantidad de dinero no le es suficiente para cubrir sus necesidades.

Residenciado en una pensión, el doctor debe pagar mensualmente el valor de la habitación en la que vive, pues con su sueldo no le es posible comprarse una vivienda o un automóvil, por lo que además debe pagar transporte a diario de ida y vuelta para cumplir con su labor. No obstante, la mayor preocupación de Oviedo es la comida, pues señala que hacer mercado es lo más caro y que es "peor" si debe comprarle los productos a un "bachaquero" o comprar la comida hecha en la calle.

Del lado de la facultad de Comunicación Social la cosa no mejora. Un comunicador social con pocos años de experiencia puede llegar a ganar entre Bs. 12.500 hasta 16 mil más los beneficios de la ley. Yessica Reyes, periodista con más de dos años de experiencia y laborando en una reconocida empresa comunicacional, afirma que su salario de Bs. 13.500 no le es suficiente para cubrir sus necesidades por lo que recurre a "matar tigres" en una prestigiosa revista de moda donde gana Bs. 15 mil, pero al ser un trabajo con la condición de "freelance" (pago por trabajo realizado) no cuenta con ningún beneficio de la ley además del pago en efectivo.

Reyes, está casada con un colega desde hace poco más de un año, y su esposo también hace otros trabajos para poder pagar entre los dos las cuentas de la casa en la que viven alquilados. La periodista indica que los más de 60 mil bolívares mensuales que generan entre ambos "apenas cubren las necesidades" de la pareja, por lo que para ellos es "casi impensable darse un lujo", como viajar, o tener hijos.

Al igual que Oviedo, Reyes destaca que lo "más difícil" de adquirir es el mercado "por lo elevado de los precios": "Especialmente la charcutería y la carnicería donde gastamos semanalmente cerca de 10 mil bolívares, comprando lo básico", subraya la periodista quien agrega que en más de una ocasión ella y su pareja se han visto en la necesidad de adquirir artículos de primera necesidad de manos de un "bachaquero" porque se les hace "imposible" hacer colas para comprar estos productos por lo ocupados que están siempre, lo cual ha aumentado mucho más sus gastos del mes.

Veterinarios con ingresos de más de 37 mil bolívares mensuales se quejan de su salario insuficiente

Trabajar para el Estado no es tan sustancioso

En la actualidad, existe la creencia de que quienes trabajan para entes gubernamentales gozan de mejores beneficios que quienes lo hacen para empresas privadas, sin embargo, esta afirmación podría no ser del todo cierta.

Wilfredo Meneses, abogado con más de 7 años ejerciendo el cargo de alguacil en el Circuito Judicial Penal del Estado Vargas, aclara que su oficio le genera un ingreso mensual de "casi" Bs. 18 mil, más los cesta tickets impuestos por la ley, que es "insuficiente" para cumplir con las obligaciones que le genera ser cabeza de familia.

Casado y con una hija de 6 años de edad, Meneses confiesa que debe recurrir a segundas prácticas para lograr cubrir mensualmente las necesidades familiares como el pago del colegio de su niña y el mercado para la alimentación de todos. Pero, el abogado resalta que pese a que la venta de ropa y queso es algo que muchas veces otorga más ingresos quincenales que su propio empleo, "no es una entrada fija" por lo que no puede vivir solo de eso.

La misma situación la vive la profesora Keitty Molina, quien ejerce su profesión en un colegio público en el estado Aragua. Los Bs. 12 mil que le deja su empleo cada mes, más los Bs. 13.275 del bono de alimentación, no le ayudan a cubrir plenamente las necesidades de su familia. Pese a que cuenta con el apoyo económico de su esposo, Molina, al igual que Meneses, revela que debe dedicarse a la venta de ropa para poder tener ganancias extras que le ayuden a cubrir sus gastos familiares, que incluyen mantener a dos hijos de 8 y 3 años y, pese a que esto puede ayudarle a pagar las cuentas, las ganancias no son fijas y depende de qué tan bien vayan las ventas al final del mes. Además, la profesora asegura que continúa en su trabajo porque le gusta su profesión y quiere seguir cotizando seguro social.

Salario de los profesores es insuficiente para sostener a una familia

Trabajos independientes con entradas fluctuantes

Por otro lado, quienes no lograron alcanzar un título universitario y decidieron probar suerte trabajando de manera independiente cuentan con ingresos fluctuantes que varían dependiendo de qué tan productivo haya sido el día para ellos.

Tal es el caso de José Diaz, un hombre que ha dedicado los últimos cinco años de su vida a "hacer carreritas" con su taxi.

Dueño de un Aveo 2005 de cuatro puertas, Díaz comenta que prefirió dedicarse a taxear por "el estrés" que le generaba su empleo anterior como supervisor de una reconocida línea aérea que a su juicio le generaba "muy poco para lo mucho que trabajaba".

El profesional del volante afirma que como taxista, "aún sin ser tan carero como los de las líneas" puede ganar entre Bs. 1.500 hasta 10 mil en un buen día, pero que pese a ello ya no le es tan rentable como antes hacer carreras debido a lo complicado que se le hace conseguir repuestos para su automóvil y que, debido al aumento de la inseguridad, ya no puede "montar a todo el mundo" en su carro pues teme a que le roben o le asesinen.

"Antes yo montaba a cualquiera, pero después de un susto que pasé en una oportunidad donde casi me matan, dejé de hacerlo. Además, hay carreras que tampoco puedo hacer porque ya no hay repuestos. Los viajes muy largos son muy complicados para mí. Por lo menos, tengo los cauchos lisos y no puedo llevar a gente muy pesada a distancias muy largas por miedo a que se me explote un caucho y después no pueda comprarlo, porque si paro mi carro mi familia no come", declara Díaz.

Los llamados "bachaqueros" son otros que prueban suerte de manera independiente para ganar dinero en Venezuela. A través de la compra y venta con sobreprecio de los productos regulados de primera necesidad, que tienen una demanda muy alta por la gran escasez que existe en el país, estos revendedores pueden llegar a ganar en promedio hasta Bs. 10 mil semanales, según Yolimar Hernández, quien hace pocos meses atrás abandonó esta práctica por lo "difícil" que se le estaba haciendo conseguir los productos.

Hernández, confiesa que la reventa de artículos regulados es un trabajo que requiere de mucho tiempo y por ello se le hacía imposible dedicarse a eso solamente. La comerciante, afirma que tiene un trabajo fijo con el que cobra un salario mínimo mensual que "no alcanza para nada", por lo que cuando vio la oportunidad para dedicarse al negocio del "bachaqueo" no lo pensó dos veces por lo fructífero que le resultaba a pesar de que asegura "no vendía los productos tan caros".

Un taxista puede llegar a ganar entre Bs. 1500 y 15 mil diarios

No son causa, sino consecuencia

Las motivaciones de Hernández para dedicarse al llamado "bachaqueo" coinciden con la explicación del economista y director de Liberty & Capital FreeMarket Consulting, Willians Ruiz, quien sostiene que esta actividad "no es la causa del problema, sino la consecuencia" de la inflación que vive el país.

El especialista aclara que existen "agentes de la economía que perciben que un salario bastante deteriorado por los niveles de inflación no es capaz de compensar sus necesidades y consiguen que es mucho más rentable ir a un mercado a sacrificar tiempo para adquirir un producto y luego venderlo en otro mercado secundario, porque hay una escasez acelerada de dicho artículo, y por eso obtienen beneficios superiores al poder dedicar ese tiempo que trabajando en una empresa para recibir un quince y un último que al final del mes, gracias al proceso hiperinflacionario, está bastante deteriorado", manifiesta el especialista.

Ruiz insiste en que este fenómeno ocurre debido a "una escasez generalizada y una baja sustancial en los niveles de producción nacional que, además, se combina con un proceso de deterioro de los ingresos del petróleo que antes eran fuentes para el financiamiento de las importaciones".

El "bachaqueo" es uno de los negocios más fructíferos del momento en el país

Una crisis anunciada

El economista asevera que ni la recesión económica o la escasez son consecuencia de los ataques especulativos de los revendedores. "Esto es un proceso de deterioro que ya lleva tiempo, en el cual la producción nacional se deterioró por mucho tiempo por políticas continuadas del Estado y que en cierta forma se logró solapar con importaciones subsidiadas de los orígenes petroleros, pero como hoy estamos en unos niveles de bajos precios de petróleo no hay dinero para financiar esa importación y la producción nacional tampoco está en capacidad de responder", dice.

De hecho, mantiene que el aprieto en el que se encuentran los venezolanos no se soluciona aumentando constantemente el salario mínimo sino reduciendo los niveles inflacionarios continuados, pues al aumentar los ingresos en conjunto con la inflación se crea "una carrera bastante ilusa" porque al final del mes todo lo que se aumentó se lo ha comido el alza de los precios.

Ruiz puntualiza que el problema se puede solventar "con mayores niveles de producción", pues recuerda que quienes se dedican a revender los artículos "por ninguna forma obligan a las personas a comprarles los productos", por lo que cuando se tenga un mayor nivel de producción, los niveles de escasez se reducirán y "cuando venga una persona a ofrecer un producto determinadamente alto para tu consideración podrás decirle que no vas a adquirirlo a ese precio, porque sencillamente a la vuelta de la esquina puedes comprarlo al valor que establece el mercado".

Colas para conseguir productos de primera necesidad debido a la escasez generalizada en Venezuela

Más allá de la crisis

Independientemente de las medidas que se tomen para paliar la crisis en un corto o mediano plazo, las consecuencias de esta recesión económica son palpables en la realidad actual del venezolano y lo pueden seguir siendo para el futuro.

A un profesional el hecho de haber estudiado varios años y no conseguir las metas económicas que se había planteado para su futuro debido al trance en el que está sumergido el país le "genera una desmotivación laboral que puede tener un impacto importante en la productividad de las empresas. Esta frustración por los bajos ingresos que se reciben en el mercado laboral formal estimula el deseo de emigrar, sobre todo en los más jóvenes", apunta la socióloga y profesora de la Universidad Católica Andrés Bello, Lissette González.

Asimismo, la experta expone que dependiendo del nivel socioeconómico y académico de la familia de origen, esta situación podría llevar a la juventud a descartar la posibilidad de optar por una carrera universitaria al percibir que no le será útil en un futuro.

"En entornos de clase media profesional, lo más probable es que los jóvenes se mantengan estudiando pese a la crisis puesto a que la formación es en sí es un valor. Pero en los sectores populares pierde sentido permanecer en la escuela como estrategia para mejorar las condiciones de vida, y otros oficios (bachaquear o la delincuencia) podrán parecer opciones económicas mucho más rentables", destaca.

Infografía de los salarios expuestos en el reportaje

 

 

 

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