Venezolanos están viviendo un verdadero "viacrucis" para comer debido a la inflación y la escasez de productos de primera necesidad
Economía

Venezolanos comen "con suerte" dos veces al día

23 de Abr de 2016

Luis E. Mendoza R. / @MendozasWork

(Caracas, 23 de abril de 2016. Notiglobal).- Cinco de la mañana. Marcos se levanta. Debe ir a trabajar, toma una ducha, se viste. Va a la nevera para hacer el desayuno. No hay nada. Ve el calendario, es el último día del mes. Recuerda: "Hoy cobro". Se alegra un poco pensando que podrá pagar las deudas y comprar comida para su familia. Va a su trabajo, debe cumplir con su labor. Transcurre el día. Aún no ha comido. El cansancio se apodera de él, pero debe continuar. Llega la hora de salida. Va a un cajero. Verifica que cobró. Siente un alivio y se alegras un poco. Se dirige al mercado para hacer las compras. Mira los precios y de pronto nota que su esfuerzo ha sido en vano. La alegría se desvanece. Sale del mercado con lo poco que compró. "No alcanza para toda la quincena", piensa. Ya casi no le queda dinero y aún quedan deudas por pagar.

La historia de Marcos se repite millones de veces en Venezuela a diario. Es la historia de los venezolanos que están viviendo un verdadero "viacrucis" para comer.

"Frustrante", así califica su situación Josefina Ortega. Su historia es similar a la narrada anteriormente. A sus 45 años, Ortega vive con su madre, su esposo y sus dos hijos. El "poco más del salario mínimo" que consigue mensualmente con su trabajo como cajera, de un conocido banco del Estado, no le es suficiente para alimentar a su familia.

Pese a contar con el apoyo que genera los ingresos de su marido, la cajera afirma que en su casa tan solo se come tres veces al día las primeras fechas posteriores a la quincena. "Los fines de semanas, o los días que estamos libres (ella, su esposo y sus hijos) no comemos el almuerzo para rendir la comida", dice Ortega, aclarando que prefiere guardar los alimentos para los momentos que están "en el trabajo o en el colegio", pues son esas las ocasiones cuando más necesitan nutrientes.

Ortega asegura que el grueso de la entrada mensual de ella y su esposo "se va" en la comida, el resto es distribuido en los gastos del hogar y en el liceo de sus hijos.

En peor situación se encuentra Damaris Alvarado. A sus 56 años, Alvarado vive con su hija y nieta, siendo su salario el único sustento de la familia.

"Comemos dos veces al día. El desayuno y el almuerzo", comenta la jefa de casa. En palabras de la aludida, en su hogar "la cena no existe" y muchas veces ni siquiera comen un buen almuerzo.

"A veces solo comemos un arrocito, o una pasta, con un pollito o una carne, porque no todo el tiempo alcanza para comprar plátanos o para hacer una ensalada", resalta. Alvarado afirma que el sueldo mínimo que gana mensualmente "no es suficiente" para los gastos de su familia.

Muy similar a la vida de Alvarado es la de Elena Pérez quien asevera que "últimamente" come "muy mal".

Pérez trabaja en un reconocido hospital público en la capital del país y su entrada mensual es "un poquito más" del salario mínimo. Con 53 años de edad, vive con su hija menor y sus tres nietas.

"Mi hija no trabaja, pero vende ropa y cosas por Internet. Con eso mantiene a sus niñas, pero yo igual las ayudo", cuenta la mujer. Pérez asevera que debido a que tiene que ayudar a su hija y ocuparse del resto del gasto de la casa, su sueldo "no alcanza para nada", por lo que "para comer es un suplicio".

"Trato de desayunar aunque sea un poquito y, como a veces no tengo para cenar, trato de estirar el almuerzo y comer lo más tarde que pueda para que no me dé hambre en la madrugada", admite la aludida.

Elena destaca que lo más difícil para ella y su hija es cuando se les acaban los productos que en estos momentos están escasos en el país, pues comprarlos en un bachaquero es sinónimo de "quedarse limpio" por lo elevado de los precios.

"Cuando se nos acaba la leche sufrimos, porque las niñas están pequeñas y todavía se tienen que tomar aunque sea un alimento en las noches. A veces se ha acabado y hemos tenido que comprársela a los bachaqueros y nos hemos quedado limpias, sin poder comprar comida para nosotras", dice.

La señora Pérez confiesa que los alimentos de más difícil acceso para ella son las carnes y la charcutería, pero aún así les da más prioridad a la hora de las compras.

Con más suerte

Personas hacen colas para hacer sus compras en un mercado venezolano

Por su parte, la señora Laura Ruiz garantiza que en su casa sí se comen las tres veces al día. Con ella viven su esposo y sus dos hijas, ambas menores de edad. Los ingresos de ella y su esposo son los que llevan a la familia adelante. Ella gana más del sueldo básico mensual y su marido genera entre 30 y 35 mil bolívares al mes. Además, son propietarios de un apartamento.

"En mi casa comemos relativamente bien y las tres veces al día", sin embargo, muchas veces reciclan lo que quedó del almuerzo para cenar, porque de esa forma "se puede rendir la comida".

Para ella, lo más difícil de adquirir son los productos regulados "porque no se consiguen y si lo encuentras es a sobreprecio o haciendo cola", por ello tratan de comer más vegetales, verduras y carnes.

A su vez, Delia Aponte alega que su familia también come "las tres comidas diarias". Aponte vive con su madre, su hermana, su cuñada, su sobrino y su hija. En su hogar, son tres salarios los que aportan el dinero para la alimentación, siendo compartidos los gastos para "las verduras, los vegetales, y el resto del mercado. Lo único que no pagamos igual son las carnes, pero la charcutería también la compramos juntos".

Esta unidad ha permitido que la alimentación no sea un problema para la familia Aponte.

Discusión en la Asamblea

Asamblea Nacional de Venezuela liderada por la oposición

Mientras estas historias suceden, en la Asamblea Nacional (AN) se debaten si los venezolanos están mal alimentados o no.

Por parte de la bancada opositora, mayoritaria en el Parlamento venezolano, aseveran que en el país existen razones para declarar una emergencia alimentaria.

"Hambre es lo que ocurre en Venezuela desde hace 16 años", sostuvo la diputada de la Mesa de la Unidad Democrática (MUD) Manuela Bolívar, en una sesión de la AN días atrás.

A juicio de Bolívar la culpa de esta situación es del Gobierno nacional. "Este gobierno enarboló las banderas de la soberanía alimentaria, y a través de la soberanía alimentaria expropió, robó, confiscó, pero hoy Venezuela no es soberana, no hay alimentos, hoy dependemos más que nunca de las importaciones, fue un modelo que buscó aniquilar la producción nacional", recalcó.

Las palabras de Bolívar fueron respaldadas por su colega opositor Carlos Paparoni quien reveló que actualmente "3 millones de venezolanos hacen menos de dos comidas al día".

Por el lado oficialista, el diputado por el Gran Polo Patriótico Luis Soteldo replicó que "según la FAO (Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura) tenemos que consumir 2 mil 720 kilocalorías y en Venezuela estamos consumiendo 3 mil kilo kalorias".

Culpa de la economía

Productos regulados vendidos por bachaqueros

Independientemente de quién tenga la razón o de quién sea la culpa, lo cierto es que, según las historias narradas al principio, en el país parece casi imposible alimentar a una familia a base de un salario mínimo.

"Desde hace tiempo no se puede. No tenemos ningún estudio de ingreso y de gasto que lo pueda comprobar, pero por lo que uno ve por los mismos índices de inflación y cómo se comporta la canasta que llevan el Cenda (Centro de Documentación y Análisis para los Trabajadores) y el Cendas (Centro de Documentación de Análisis Social), que son dos organismos que llevan la evolución de los precios, prácticamente es imposible desde hace un buen tiempo que una familia venezolana pueda sostenerse con un salario mínimo", puntualiza el analista instructor en finanzas y director de Econométrica, Henkel García.

El especialista explica que actualmente los venezolanos están "cambiando por completo su patrón de consumo, es decir, si antes gastaban el 50% de su salario en promedio, hoy están gastando mucho más en alimentos, y la clase baja quizá ni siquiera con todo su ingreso puedan comprar los mismos alimentos que compraban hace un año". García señala que la clase media también se ha visto afectada por la inflación y que también está viendo cambiar su patrón de consumo de manera importante. "Si antes la clase media gastaba 30% o 40% de su salario en alimentos, hoy probablemente esté gastando entre 60% y 70%. Los alimentos son la agrupación que más inflación ha tenido en los últimos años y eso hace que el poder de compra del ingreso del venezolano frente a ese grupo haya sido tremendo", expone.

El analista expresa que este fenómeno se da debido a "los cuellos de producción y distribución que ocasionan los controles de cambio".

"Si Venezuela tuviese una economía de equilibrio es muy probable que la inflación de alimentos sea mucho menor de la que hoy tenemos y hasta el nivel de precio puede ser que en un sistema así lo que se pague por alimentos sea menos de lo que hoy pagamos, y mucho más cuando traemos al análisis que muchas personas terminan comprando en los bachaqueros", destaca García, agregando que "el precio de los bachaqueros es muy probable que esté por encima del valor que tuvieran los productos en un sistema sin control, y puedo dar un ejemplo como el de la harina de maíz precocida. Los revendedores la venden hasta en 800 ó 900 bolívares pero, en una economía sin control y sin tantas distorsiones, es probable que el precio de esta sea de 200 ó 250 bolívares el kilo".

Consecuencias

Persona compran verduras en un mercado popular de Caracas

La mala alimentación puede tener una fuerte repercusión en la salud de los venezolanos. Según la nutricionista Adriana Ventura, el promedio en calorías que debe consumir una persona es de 2.200, lo que equivale a tres comidas diarias más dos meriendas.

No consumir la cantidad necesaria de alimentos, según la experta, puede ocasionar "problemas nutricionales, deficiencia de vitaminas y minerales. Así como el almacenamiento de grasa visceral, puesto que el cuerpo trata de buscar un equilibrio y activa ciertos sistemas y funciones hormonales que hacen que se acumule más grasa abdominal de lo normal y allí vienen los problemas de sobrepeso u obesidad y enfermedades asociadas".

La nutricionista recomienda que a falta de productos de primera necesidad como la harina, en la dieta del venezolano, se sustituyan por otros alimentos como "salvado, linaza, afrecho, avena, las frutas y vegetales".

Infografía sobre la alimentación de los venezolanos por NotiGlobal

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