Bolsas de comida entregado por los CLAP
Economía

CLAP: un instrumento de politización de la alimentación en Venezuela

11 de Jun de 2016

Luis E. Mendoza R. / @MendozasWork

(Caracas, 11 de junio de 2016).- A fin de "romper con toda la guerra económica" y acabar con el bachaqueo, desde el pasado mes de abril el Ejecutivo Nacional propuso un esquema centralizado para la distribución de alimentos con el nombre de Comité Locales de Abastecimiento y Producción (CLAP), en el marco del decreto de Estado de Excepción y Emergencia Económica.

Durante la transmisión de su programa en Contacto con Maduro, el Mandatario resaltó que estos comités son la vacuna contra los bachaqueros. "Donde se establezca un CLAP no debe existir bachaqueros, para eso hemos ideado desde la base una organización que va a romper con todos esos vicios. Vamos todos a apoyar, en todas las comunidades debe activarse", afirmó.

La medida, que actúa sobre la distribución de todos los alimentos regulados, funciona a través de Consejos Comunales junto con organizaciones como la Unión Nacional de Mujeres (Unimujer) y el Frente Francisco de Miranda, bajo el apoyo del Ministerio del Poder Popular para la Alimentación.

Casa a casa los representantes de las comunidades organizadas, llevan bolsas repletas de alimentos compuesta por diversos productos. "Este es el inicio de un nuevo camino productivo, y ya los primeros pasos anuncian el éxito de este camino", sostuvo el presidente venezolano.

Instrumento político

Tarjeta de racionamiento de los CLAP con el logo del Psuv

No obstante, el problema con este sistema es que responde a un fin político más allá de respetar el derecho de los venezolanos a la adquisición de insumos para cubrir sus necesidades básicas, según el analista político Gabriel Reyes.

"Los CLAP corresponden a una medida exclusiva y excluyente que tratan de administrar la crisis para fomentar y endurecer la línea de clientelismo que favorece a aquellos que todavía le den su aporte al Gobierno. Realmente es una medida perversa porque va contra el derecho a la alimentación y restringe el derecho que todos los venezolanos tenemos a obtener nuestros insumos sin importar nuestra inclinación política, de manera que dentro de todo lo que ha sucedido en este país esto es uno de los hechos más vergonzosos de data reciente", asevera el especialista.

En ese mismo sentido, opina el economista Guillermo García quien indica que los CLAP son "una medida más política que otra cosa, que empeorará sustancialmente la situación. De verdad no es la decisión adecuada en este momento" para el país.

Las palabras de Reyes y García son apoyadas por las declaraciones del propio miembro del Estado Mayor de los CLAP y dirigente del Partido Socialista Unido de Venezuela (Psuv) Freddy Bernal, quien aseguró durante la transmisión de un programa informativo del canal del Estado, Venezolana de Televisión (VTV), que estos comités son parte de un instrumento político para "evitar que nos tumben", citó el portal digital Noticias Al Día.

Bernal confesó que estos comités cumplen tres funciones. "La primera tarea es enfrentar el contraataque de esa guerra económica y evitar que nos tumben. Hay que decirlo. Dicen que los CLAP son instrumento del partido. No. Son un instrumento político, para hacer política en el alto sentido de la palabra", señaló.
Comités excluyentes

Otra de las tareas mencionadas por Bernal fue la de "garantizar que los alimentos lleguen al pueblo, y la producción". Sin embargo, los CLAP parecen responder a un sector político en particular si se toman en consideración las palabras de la gobernadora del estado Cojedes, la oficialista Erika Farías, quien aseguró que "en los CLAP no puede haber escuálidos" (término acuñado por el fallecido expresidente Hugo Chávez para referirse a los opositores a su Gobierno).

"Tenemos que ir casa por casa a conversar con nuestros hermanos patriotas, convencer a los que no están convencidos, convencer más allá de la bolsa", sentenció la gobernadora, citada por el portal de noticias La Patilla.

Todo ello, sumado a la imagen difundida por la misma página de noticias que muestra la tarjeta de racionamiento utilizada por estos comités rotuladas con sellos de las Unidades de Batalla Bolívar – Chávez (Ubch) y del Psuv, comprueba la utilización de esta medida como un instrumento político dirigido a un sector que siga las ideologías del Gobierno de turno.

Mayor diferenciación

Colas en las afueras de Makro a la espera de la llegada de los productos escasos en el país

"Estos CLAP están generando una diferenciación mayor de la población que lo que va a hacer es fomentar más la crisis y las diferencias entre los venezolanos", indica el analista político Gabriel Reyes, alertando que estos grupos incrementarán más la corrupción al no responder a contraloría alguna. "De manera que el Gobierno va a repartir la poca comida que queda a unos clientes políticos que no son garantes de la transparencia de la distribución de alimentos y que no lo harán de manera consiente y responsable a todos los que lo necesiten sino a quienes estén cerca de ellos", asevera.

El experto afirma que cada vez hay menos alimentos y materia prima. "Los anuncios de la llegada de nueva materia prima tratan de alguna forma de solucionar la angustia y crisis que hay en los hogares venezolanos. Las cadenas privadas cada vez están menos dotadas y con más colas. Esto realmente es una tragedia, lo que se está viviendo", advierte.

Incremento del bachaqueo

Productos básicos revendidos por los llamados bachaqueros

Para el economista Guillermo García, medidas como la de los CLAP aumentan el fenómeno del bachaqueo y empeorarán la ya "alarmante" crisis venezolana. "Si ya los precios del bachaqueo eran altos, en esta situación donde solamente un grupo muy pequeño de la población son los que pueden acceder a estos productos se agudizarán los niveles de precios de los pocos insumos que están en el mercado, pero ahora con otro tipo de bachaqueo que es quizá más orientado hacia algunos grupos cercanos al Gobierno", explica.

García manifiesta que ahora las empresas tendrán menos incentivos para producir porque los canales de distribución estarían orientados solamente a satisfacer a un sector de la población donde se beneficia un grupo muy pequeño, lo que llevará a un aumento de los precios.

A su juicio, la solución a la crisis venezolana no se da con la implementación de una ordenanza como la de los CLAP sino a través de la inversión y la producción. "Si no se establece la confianza, si no se permite un cambio en la política económica que ha seguido el Gobierno en los últimos años, si no hay la posibilidad de levantar el control de cambio y precios que permitan levantar la confianza a la seguridad jurídica, será imposible que el sector privado nacional e internacional pueda invertir para generar producción y empleos, y es la única manera de solucionar la crisis porque ya el Gobierno, que pudo solventar situaciones de escasez en el pasado con importaciones, ya no podrá hacerlo nuevamente porque no tiene los dólares suficientes para ello, por lo que su situación para solucionar esto a corto plazo se ve bastante cuesta arriba".

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